Esta colosal historia: El Fantasma de la Opera, original de Gastón Leroux, y que ha sido adaptada al cine y teatro infinidad de veces, me ha servido de inspiración para este cuadro a tinta en el que Christine, la hermosa cantante objeto del amor enfermo del Fantasma, despierta en la cueva en que se esconde el enigmático ser que la adora y cuya deformidad impide salir al mundo sin ser juzgado y perseguido.
Esta historia me gusta desde siempre y si ya vamos a si me gusta la música de la adaptación de Andrew Lloyd Webber, no pararía de hablar durante horas.
En todo caso, hoy me he servido de las emociones que me inspira para dar rienda suelta al pincel y la tinta. Espero que os guste!