Alfredo Landa.

Alfredo Landa ha muerto y, aunque no fuera conocido de mío, ni nada de mi familia, no he podido sino sentirlo como si de un amigo entrañable se tratara. Al fin y al cabo ¿cuántas tardes de risas no habré pasado yo viéndole interpretar al “típico español”?
¿Cuántas veces no habremos escuchado a alguien decir que tal o cual persona es como Alfredo Landa?
Fue un actor de comedia “españolada” durante la dictadura, y cuando llegó la democracia alcanzó un éxito enorme en papeles dramáticos como en “Los Santos Inocentes”, o, “El Crack”.
Cuando esta mañana leí en el periódico que se había ido decidí que tenía que rendirle un pequeño homenaje, aunque sólo sea para agradecerle tantos buenos ratos.
Hasta siempre Don Alfredo.

Alfredo Landa. Retrato a Lápiz. Autor: José M. Gallego.
Homenaje a Alfredo Landa. Retrato a lápiz de grafito. Tamaño A3. Autor: José Manuel Gallego García. Visita también otros retratos en la galería de retratosyarte.com

Un gato y los lunes por la mañana.

Tras algunos días en que la salud me ha impedido incluso dibujar vuelvo a la carga (pero poquito a poco). 

El abanico de series “de médicos” quedó huérfano, si no gravemente herido, el día que House dió el cerrojazo. Sin tratar de herir sensibilidades y gustos, las series que quedan y las que han ido saliendo dejan bastante que desear.

La mayoría de las nuevas incorporaciones a la plantilla del género acaban siendo canceladas a los pocos capítulos. Y las veteranas, como Anatomía de Grey, han dejado de lado toda lógica y sobreviven a base de intentar la lágrima fácil.
Recientemente se ha estrenado una nueva serie que a mi, personalmente, me está gustando bastante: Monday Mornings (Mañanas de Lunes).
Protagonizada por Alfred Molina y Ving Rhames (cuyo retrato pongo más abajo), va de un curioso hospital. Los médicos, cada vez que meten la pata, son sometidos a una especie de juicio por parte del jefe médico de personal, y todo esto en una sala delante de todos los otros compañeros.
Quitando que la autocrítica médica en España podría considerarse ciencia ficción, o incluso pecado mortal. Lo cierto es que estaría genial, y mejoraría mucho la calidad de la medicina si algo así se hiciera en la realidad. Desconozco si en Estados Unidos esto se hace o no. Lo que sí que se es que en España, si un médico mete la pata los demás médicos harán lo imposible por taparlo bajo la alfombra. 
Volviendo a la serie. El argumento está bien, pero lo mejor es la interpretación de los actores, y en concreto Ving Rhames y Alfred Molina (a quien pretendo retratar en breve), se “comen” la pantalla. 
Ving interpreta al jefe de traumatología y es un gran diagnosticador (qué casualidad, como House). Tiene el apodo de El Gato (aunque no han aclarado el porqué). Con pinta de boxeador a punto de estallar el uniforme del hospital, demuestra en todo momento un rango profundo e intenso de emociones. 
Os la recomiendo, eso sí, ya os aviso de que algunas veces es durilla.
Un saludo. 
Ving Rhames. Autor: José M. Gallego. Grafito.

Una mirada para decirlo todo y nada

Porqué nos parece tan importante la mirada. Mirar a los ojos, mirar de reojo, de frente. Con amor, con odio, con miedo, con deseo… 

No me extraña que alguien se inventara eso de que los ojos son el espejo del alma. No tengo muy claro que eso sea verdad, pero sí que hay algo “eléctrico”, algo mágico en dos ojos que nos miran. Pueden atraer, o intimidar. Pero no podemos dejar de sentirlos.
En ocasiones, incluso sentimos cuando alguien nos mira, aunque esté a nuestras espaldas. ¿Porqué?
mirada1 - Una mirada para decirlo todo y nada

Kevin Spacey, un espíritu inquieto.

El nombre de Kevin Spacey es su nombre artístico y también el real, cosa poco frecuente en el mundo del espectáculo.

De pequeño era una bala perdida, y sus padres le metieron a una escuela militar a ver si allí hacían carrera del él. El resultado fue que acabó expulsado de la escuela militar.
Trabajó mucho en teatro antes de empezar a aparecer en el cine. Y en éste último sólo como secundario. Se ganó un nombre en la gran pantalla en la película Seven. 
Desde entonces ha ganado dos Oscar y un Toni (el equivalente a los Oscar pero en teatro). 
Pocas películas después de American Beauty, en donde ganó el Oscar a mejor actor, Kevin declaró que nunca más haría cine y que se dedicaría plácidamente al teatro. 
El caso es que no pudo cumplir este proyecto, y desde entonces ha actuado en más de veinte películas y no para. Aunque eso no le ha impedido hacerse productor, y director de teatro, y también producir y protagonizar “House of cards”, una potente miniserie para televisión en la que interpreta a un inteligente y retorcido político estadounidense (muy recomendable, por cierto).
Aquí os dejo su retrato.
Un saludo!
Kevin Spacey. Autor: José M. Gallego.

Las fotos y los dibujos, no consigo que se lleven bien!

El otro día me preguntaron que qué era lo que me parecía más difícil de hacer un retrato. Y bueno, hay muchas cosas, la proporción, no perder el control del retrato (cosa increíblemente fácil), y muchas más. Sin embargo, hay una dificultad relacionada, que aún no he conseguido dominar, y es: ¡Fotografiar mis propios dibujos!

Hay veces que me tiro 7 días con un retrato hasta que consigo que quede como yo quiero, luego le hago la foto. La subo al ordenador, la miro… la vuelvo a mirar… ¡y me doy cuenta de que la foto dista mucho de la realidad del dibujo! 
Vuelta a empezar: Saco otra foto, bueno, tres o cuatro por si acaso. Las meto al ordenador, las miro… las miro de nuevo… y, al final, acabo subiendo al blog la que me parece menos mala, aunque en realidad, ninguna saca el dibujo con verdadera fidelidad.
Basta que sin querer, no hagas la foto perfectamente paralela al dibujo y el resultado es que la cara adquiere otra forma distinta. Y eso por no hablar de la iluminación. Al parecer a las cámaras les cuesta mucho sacar blancos puros si no es en determinadas y estrechas circunstancias. El grafito, si le da mucha luz, brilla, por lo que un flash, o un foco mal puesto y la mitad del dibujo “desaparece” o parece más flojo.
Todo eso lo vas aprendiendo a base de tropezar, y, sin embargo, no por eso uno encuentra la solución.
Una forma de no tener este problema, sería escanear los dibujos, que claro, daría mejor calidad. El problema es que mis retratos, actualmente miden 38x50cm. Y eso sólo entra en un escáner industrial. No queda más remedio que hacer fotos.
Para los que queráis comparar diferencias, cuelgo aquí dos fotos del mismo retrato, tomadas de forma distinta y con iluminación distinta… y aún así… en la segunda logré que el rostro no se deformara casi, sin embargo, en ninguna de las dos aparecen correctos los trazos de grafito (no hay más que ver que en ambos, el pobre Russell Crowe parece Cantinflas).
Bueno, si alguien sabe algun truco o técnica que me pudiera ayudar se agradecerán los aportes!
RUSSELL3 - Las fotos y los dibujos, no consigo que se lleven bien!

russell1 - Las fotos y los dibujos, no consigo que se lleven bien!